Reseña Histórica

 

Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica: 75 años de historia

Durante la década de 1930 un grupo de músicos e intelectuales decidió fortalecer la escena musical costarricense mediante una agenda artística compuesta de conciertos y conferencias, para 1934 la agrupación formalizó su labor y creó la Asociación de Cultura Musical.

El trabajo de esta organización fue fundamental para la enseñanza de la música en Costa Rica, ya que sus objetivos era crear una biblioteca musical, una orquesta y un conservatorio. Sin embargo, la crisis económica limitó su trabajo y solo le permitió realizar conciertos y editar la Revista Musical.

Con la llegada de los años cuarenta el panorama social cambió, el doctor Rafael Ángel Calderón Guardia asumió la presidencia e inició un gobierno reformista. Durante esa administración se creó la Universidad de Costa Rica (UCR), la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y se emitieron varias leyes y decretos de apoyo a los trabajadores.

La Asociación y un grupo de músicos liderados por Guillermo Aguilar Machado, aprovecharon esta coyuntura y con el apoyo de Luis Demetrio Tinoco (Secretario de Educación Pública), enviaron al Congreso el proyecto de creación de una escuela de música.

El 25 de marzo de 1941, el Presidente emitió el Decreto Nº 10, con el que se creaba el Conservatorio Nacional de Música y para el mes de octubre, el Gobierno amplió el presupuesto de la Cartera de Educación Pública para apoyar el funcionamiento de la institución.

Nacimiento del Conservatorio Nacional de Música

En marzo de 1942, el Conservatorio inició su actividad y dos años más tarde, fue adscrito a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica (UCR). La institución se creó siguiendo el modelo de los conservatorios europeos, por lo que se organizó en tres ciclos.

Ofrecía estudiar piano, violín, viola, violoncelo, flauta o canto. Dentro de su oferta académica también brindaba materias teóricas como solfeo, teoría, dictado e historia de la música y, al finalizar cada ciclo, se otorgaba un diploma de conclusión de estudios.

El primer grupo de docentes estuvo compuesto por los más renombrados artistas nacionales de la época como Raúl Cabezas, Zoraide Caggiano de Cabezas, Enrique Macaya, René Aguilar, Miguel Ángel Quesada, María Ponce de Quirós, Julio Jiménez, Juan de Dios Pérez, Alfredo Serrano, Héctor Reyes, Guillermo Aguilar Machado y Jeanette de Gurdián.

Los reconocidos compositores Julio Mata, Alejandro Monestel y Julio Fonseca así como el afamado tenor Manuel ‘Melico’ Salazar, también formaron parte del primer cuerpo docente del Conservatorio Nacional de Música.

Durante las primeras décadas de existencia el Conservatorio tuvo varias instalaciones. Inició en el Colegio Superior de Señoritas, donde se mantuvo por 16 años, en 1958 se trasladó a la casa de Luis Robert, ubicada detrás de la Antigua Aduana y en 1967 se mudó a la vivienda de Max Gurdián, a 50 metros del Templo de la Música.

El comienzo fue difícil y a pesar de las buenas intenciones, durante muchos años, la promoción de graduados fue casi inexistente.

1970, una década de transformación

A partir de 1970 el Conservatorio de Música experimentó profundas transformaciones que le permitieron convertirse en una escuela de nivel superior. Dejó de ser conservatorio y se convirtió en la Escuela de Artes Musicales (EAM), una institución más humanista y abierta a los cambios que exigía la época.

Como parte de la evolución, la entidad se trasladó al campus universitario Rodrigo Facio en San Pedro. En ese momento el edificio estaba incompleto debido a que la empresa constructora quebró, lo que retardó considerablemente la continuidad de las obras.

Durante varios años los profesores y estudiantes compartieron el limitado espacio con los trabajadores de la construcción, ya que solo estaban habilitadas ocho aulas y el sector administrativo del primer nivel. Mientras que el sótano, el segundo y el tercer piso, estaban en obra gris.

La comunidad estudiantil no contaba con suficientes cubículos ni instrumentos, por lo que se realizó una compra de 20 pianos, los cuales tenían un valor aproximado a los 18 mil colones cada uno. Pese al traslado al campus universitario, esta compleja situación se mantuvo al menos, durante cinco años.

Paralelo a los cambios de infraestructura, el Conservatorio también enfrentó modificaciones curriculares que se realizaron con el asesoramiento de expertos extranjeros.

En marzo de 1975 se realizó el Seminario de Reestructuración de la EAM para garantizar la formación profesional de los músicos. Para este proceso se contó con coordinación de la PH.D María Luisa Muñoz, asesora del Consejo Interamericano de la Música de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Se eliminaron los ciclos y se crearon los departamentos, además se establecieron nuevos planes de estudio. Se instauraron nuevas opciones de graduación como los bachilleratos y las licenciaturas en instrumento, en dirección orquestal, en composición, en ciencia musical y en la enseñanza de la música.

En 1978 la EAM extendió su labor hacia la población más joven a través de la Etapa Básica o estudios preuniversitarios. Un programa que se volvió requisito para todas aquellas personas que deseen incursionar alguna carrera de la institución.

Desde inicios de la década de los setenta hasta el año 1991, la EAM pasó por un periodo de cambio que posibilitó un mejor desempeño en la formación musical y en la proyección artística.

Rescate de música costarricense

En las últimas décadas la institución ha diversificado su labor y no solamente se ha limitado a la enseñanza de la música en sus diferentes ramas, sino que ha fortalecido otros campos. En 1993 inauguró el Centro Electrónico de Investigación Musical, un laboratorio para el apoyo de la investigación, la docencia y la composición.

El proyecto dio origen al Programa Patrimonio Musical Costarricense en 1994 y al Archivo Musical Costarricense en 1998. El archivo, que es único en Centroamérica, reúne 4936 obras autóctonas que estaban diseminadas a nivel nacional e internacional, gracias a la donación que realizan familiares o amigos cercanos a músicos que ya fallecieron.

Reúne una importante colección de manuscritos y ediciones únicas, conserva cintas de audio, discos de acetato, discos compactos, fotografías, instrumentos musicales, documentos y partituras manuscritas e impresas, que hacen referencia a nuestro patrimonio musical desde 1856.

La labor de las dependencias permitió el rescate y la promoción de la música costarricense, mediante la publicación de una serie de libros y partituras, así como la grabación de discos compactos.

Infraestructura en desarrollo

El desarrollo musical de la EAM es posible gracias al edificio de tres niveles, que cuenta con 57 aulas con piano, un salón de ensayos, sala de conciertos, biblioteca, laboratorio de cómputo y teclado, así como un archivo musical.

También cuenta con la Sala Cullell con capacidad para 92 personas, piano, camerino y cámaras para realizar transmisión vía streaming, un espacio donde se ofrece un promedio de 70 conciertos gratuitos al año.

Para continuar con su fortalecimiento, la institución planea inaugurar sus nuevas instalaciones en marzo del 2019. El edificio, será una segunda etapa de la Escuela que le permitirá mejorar su oferta educativa y ampliar su visión humanista.

Este avance en materia de infraestructura, se dio gracias al certificado de Compromiso con la Calidad Académica que obtuvo la institución a finales del 2010.

75 años de aporte a la cultura nacional

A lo largo de 75 años, la Escuela ha formado a gran cantidad de profesionales, quienes han fortalecido el nivel musical del país. Durante décadas, los docentes han realizado un gran aporte a la cultura nacional a través de sus interpretaciones, composiciones e investigaciones.

La institución logró consolidar una de las ofertas musicales más prolíficas del país, brindando conciertos gratuitos de forma ininterrumpida desde hace veinte años. Gracias a la participación de estudiantes, profesores e invitados internacionales que visitan el país gracias a los convenios académicos. Solo en el 2016, la EAM ofreció 150 conciertos, de los cuales el 99 % fueron gratuitos.

La Escuela posee 15 agrupaciones estudiantiles (entre orquestas, ensambles, coros, bandas y cuartetos) que interpretan un variado repertorio de música antigua, clásica, popular, jazz y salsa. Los grupos realizan conciertos en el campus universitario, comunidades e importantes teatros del Gran Área Metropolitana.

El amplio trabajo de la institución comprende la publicación de decenas de libros y la grabación de múltiples producciones discográficas. Además promueve el intercambio musical mediante el Concurso Nacional Piano Latinoamericano y el Concurso Centroamericano de Canto Lírico.

La EAM cuenta con una población de 1000 estudiantes distribuidos en la Etapa Universitaria, la Etapa Básica y el Programa de Educación Continua (cursos libres).